
Parque provincial Aconcagua.
Medio Ambiente.
El globo terrestre está rodeado por una envoltura gaseosa constituida por el aire y denominada atmosfera. La atmósfera tiene un espesor mínimo de 1000 kilómetros, aunque sus límites son difíciles de definir dado que se va enrareciendo en el vacío del espacio. La Presión atmosférica que a nivel del mar es de 760 mmHg conforme se va ascendiendo a un nivel altitudinal superior va disminuyendo al igual que la presión parcial de sus componentes ( O 2, N2,CO2,etc) de la atmósfera. Así a los 3000 m.s.n.m la presión atmosférica es de 526 mmmhg y la del oxígeno 110,4 mmHg . El oxígeno es el 21% de los componentes de la atmósfera. La presión atmosférica varía con la altura y con la latitud, por lo que las manifestaciones a que da lugar aparecerán a una altura inferior en las regiones frías y a una altura superior a nivel del ecuador A nivel del mar la cantidad de vapor de agua es aproximadamente el 1%del volumen del aire. La cantidad de vapor de agua va disminuyendo a niveles altitudinales superiores, así entre los 1500 y 2000 metros ha quedado reducido a la mitad, mientras que a los 5000 metros es solamente la décima parte del valor medido a nivel del mar. En la altura disminuye la temperatura de 5 a 10 °C por cada 1000 metros de elevación. Sin embargo este enfriamiento del aire es bastante irregular como consecuencia de las violentas remociones de las masas de aire y de las variaciones del calentamiento de la superficie terrestre. Por encima de los 3000 metros la radiacion ultravioleta es mayor del 30% con relación a la del nivel del mar, lo que predispone a la mayor prevalencia de los canceres de la piel.El agua en la altura hierve a menos temperatura. Así a nivel del mar es de 100°C la temperatura de ebullición, mientras que a una altura de 4100 metros es de 86°C.
Respuesta fisiológica a la altura:
En alturas de más de 4.000 metros el cuerpo humano necesita realizar un proceso de aclimatación frente a la baja presión de oxígeno característica de estos lugares. La adaptación debe ser suave y progresiva, de lo contrario, se corre el riesgo que aparezcan complicaciones cardio-respiratorias. La inadaptación a la altura, por consiguiente, se encuentra en el origen del desarrollo del mal de altura o de montaña, una patología que cuenta entre sus principales síntomas con: dolor de cabeza, insomnio, paros cortos e intermitentes de la respiración durante el sueño . Además, entre los principales signos de alarma se observa un incremento de la frecuencia respiratoria en reposo, la disminución de la cantidad diaria de orina, un aumento de peso y taquicardia, también en reposo. Cuando el mal de montaña no se trata y empeora, pueden aparecer las formas graves de la enfermedad: el edema pulmonar y cerebral de altura. La vasoconstricción derivada de la hipoxia grave puede dar lugar al edema pulmonar de altura. Cuadro de ahogo, náuseas, dolor torácico, de cabeza, tos seca y fiebre son algunos de los principales síntomas de esta patología. Por otro lado, el edema cerebral de altura, la forma más grave en el conjunto de este tipo de males, aparece como resultado de la vasodilatación de los vasos sanguíneos cerebrales, vasodilatación que se da también como consecuencia de la hipoxia. Los síntomas que pueden dar lugar a sospecha de edema cerebral son el dolor de cabeza severo, las alucinaciones y la pérdida de coordinación. Con todo, y ante el primer signo de alarma, se recomiendan una medida fundamental: el descenso inmediato a cotas más bajas. Los casos leves, asimismo, podrán tratarse mediante reposo, una buena hidratación y una dieta hiperglucídica. Los casos graves requerirán asistencia médica especializada de inmediato y oxigenación del paciente. Prevenir estas patologías pasa por la ascensión progresiva (que favorezca la aclimatación), una buena planificación de las jornadas de descanso, con medidas como la de dormir dos noches consecutivas a la misma altura, y mantener una dieta rica en azúcares y féculas.
Acomodacion y aclimatación.
Hemos de utilizar estos dos términos para entender el sistema de adaptación a la altitud. En un principio o primera fase el organismo, ante esa necesidad de oxígeno causada por esa bajada de su presión, reacciona intentando proveer a las células con hiperventilación y taquicardia, pero sobrecargan de trabajo al sistema cardiorespiratorio. A este proceso se le llama acomodación. Si la exposición a la hipoxia se prolonga, el organismo pone en marcha mecanismos de adaptación más económicos. A este proceso se le llama aclimatación y consiste en lo siguiente:
- Aumento de la ventilación pulmonar. ·
- Aumento de la hemoglobina de la sangre. ·
- Elevación de la capacidad difusora de los pulmones. ·
- Incremento de la riqueza vascular de los tejidos. ·
- Aumento de la capacidad de las células para utilizar oxígeno a pesar de una presión baja de éste.
Aumento de la ventilación pulmonar
Existen unos quimioreceptores sensibles a la menor presión de oxígeno que están localizados en el arco aórtico y la bifurcación de las arterias carótidas en el cuello. Cualquier reducción significativa de la PO2 arterial estimula progresivamente estos quimioreceptores hasta un máximo del 65%. Esto estimula el proceso de hiperventilación con el que el organismo trata de acercar la concentración de oxígeno alveolar a la necesaria para su distribución. Esta hiperventilación produce una eliminación de grandes cantidades de dióxido de carbono, lo que reduce la presión de este gas y aumenta el pH de los líquidos corporales. Este aumento del pH se da ya que la mayor parte de este dióxido de carbono se lleva en forma de ácido carbónico que se ioniza fácilmente a H+ y HCO3-, que luego son transportados a los pulmones por la circulación venosa. En los capilares pulmonares el dióxido de carbono y el agua se forman de nuevo y se difunden a través de los alvéolos. Para paliar esta alcalosis y desequilibrio ácido-base los riñones excretan la base (HCO3-) por los túbulos renales Estos cambios inhiben el centro respiratorio en contraposición de la estimulación hipóxica. Sin embargo ahí entra el proceso de aclimatación ya explicado, porque a partir de los cinco días, aproximadamente, esta inhibición del centro respiratorio desaparece, volviendo la estimulación de los quimioreceptores a su normalidad. Algunos alpinistas responden con un fuerte impulso ventilatorio hipóxico, por lo que pueden realizar mejor ejercicios a alturas extremas y pueden llegar a una mayor altura que otros individuos en los que no se produce una respuesta tan intensa cuando la PO2 es baja a nivel ambiental. Una mala aclimatación puede terminar en edema pulmonar o cerebral.
Mal agudo de montaña:
La falla en los mecanismos de aclimatación pueden originar síntomas tales como dolor de cabeza, pérdida del apetito, nauseas o vómitos; trastornos del sueño, debilidad, sensación de cabeza vacía y mareos; y signos tales como alteraciones del equilibrio y edemas en manos, pies y rostro. Los síntomas descriptos pueden aparecer entre las 6 y 48 horas siguientes a la exposición a alturas superiores a los 2500 m, pero son más frecuentes a alturas superiores a los 3500 m. Suelen instalarse en forma progresiva y prácticamente nunca aparecen en forma súbita.
Las formas leves (ver Score de Lake Louise) suelen evolucionar favorablemente en 24 a 48 horas, sus síntomas no limitan la realización de las tareas habituales y generalmente desaparecen con la administración de antiinflamatorios comunes como el ibuprofeno, la aspirina o el paracetamol. Las formas moderadas (ver Score de Lake Louise) limitan la realización de las actividades habituales y requieren: descenso y muchas veces la administración de medicación específica para revertir el cuadro; en general una vez resueltos los síntomas, el andinista puede reiniciar el ascenso con precaución y acompañado. Las formas clínicas graves (ver Score de Lake Louise) imposibilitan al individuo para desempeñarse en forma autónoma y requieren: descenso y evacuación urgentes; y es imperioso que el afectado postergue su intento de cumbre para otra oportunidad.
De acuerdo a estudios epidemiológicos realizados en el Parque Aconcagua las personas con antecedentes de haber sufrido enfermedades relacionadas con la altura en exposiciones previas (susceptibles), aquellos con menos experiencia en deportes de montaña, los residentes en localidades cercanas al nivel del mar y aquellos que no han estado expuestos a alturas superiores a los 3000 m en los últimos cuatro meses tienen un riesgo mayor de sufrir síntomas de MAM durante su permanencia en dicho parque.
Edema Cerebral de Altura:
- Alteraciones del estado de conciencia, que van de la tendencia a mantener una escasa o inadecuada conexión con el medio (obnubilación) o la presencia de respuesta sólo a estímulos sensoriales importantes o repetidos (estupor), a la ausencia absoluta de respuesta a estímulos externos (coma). El Edema Cerebral de Altura ECA, es considerado hoy como una forma evolutiva grave del Mal Agudo de Montaña, la diferencia fundamental con el MAM la marcan la presencia de los siguientes síntomas neurológicos.
- Aparición de síntomas psiquiátricos como alucinaciones y delirios.
- Alteración del equilibrio y la coordinación de los movimientos (ataxia).
La presencia de cualquiera de estos síntomas en forma aislada o en conjunto implica necesariamente la evacuación urgente de la persona afectada. El Edema Cerebral es una enfermedad con una alta tasa de mortalidad si la persona no es trasladada en forma urgente a una altura menor o no es tratada a la brevedad con drogas (dexametasona), oxígeno o cámara hiperbárica, que permitan una mejoría transitoria mientras se apronta el traslado o se aguardan condiciones meteorológicas adecuadas para el rescate.
Los afectados por Edema Cerebral de Altura por lo general tienen historia de haber sufrido síntomas de MAM antes de la aparición del edema, que han sido subestimados por el propio paciente y/o sus compañeros de expedición, provocando la inexorable instalación de esta peligrosa enfermedad.
No es bueno obsesionarse con el tema, pero es prudente permanecer atento ante la aparición de los primeros síntomas de MAM para evitar la instalación de este cuadro de difícil tratamiento en zonas remotas y con un alto índice de mortalidad.
Edema Pulmonar de Altura:
El Edema Pulmonar de Altura (EPA) es considerado una entidad aparte del MAM que aparece por mecanismos diferentes a los observados en esta última patología. Esta enfermedad es la principal responsable de las muertes de origen no traumático en las montañas y tres de cada cien andinistas la sufren tras exposiciones a alturas superiores a los 4000 m.
Existe una clara predisposición personal al EPA y aquellas personas con historia de haber padecido esta enfermedad en exposiciones previas a la altura, tienen un riesgo mayor de volver a tenerlo en comparación con aquellos que carecen de dicho antecedente.
El síntoma inicial de esta grave alteración suele ser tos seca, muchas veces atribuida a irritación de las vías respiratorias originada por la escasa humedad ambiental o por un cuadro infeccioso banal. Con el pasar de las horas la tos se vuelve persistente y muy molesta, y el afectado comienza a verse limitado en su capacidad física para desarrollar tareas habituales, se siente cansado y comienza agitarse aún ante la realización de esfuerzos leves. Este es el momento propicio para tomar una conducta que evite la aparición de males mayores, ya que de aquí en más la evolución sintomática, si bien hace que el cuadro clínico sea mucho más evidente, expresa, por otro lado, un grado mayor de compromiso y un importante crecimiento del riesgo de muerte.
Pocas horas después de la situación descripta, sobre todo si las mismas transcurren durante la noche, se observa una rápida progresión de los síntomas; la tos se vuelve francamente productiva, la respiración se vuelve trabajosa y rápida, pueden escucharse burbujeos con los movimientos respiratorios, el afectado puede presentar expectoración de color rosa o asalmonado, su rostro y extremidades toman un color azulado (cianosis), y puede alterarse su nivel de conexión con el medio. La presencia de estos signos hablan de un cuadro grave y potencialmente mortal a corto plazo, y debe evitarse por todos los medios llegar a una situación de estas características.
Un método eficaz para prevenir un MAM severo es la tabla de Lake Luise, que le asigna un puntage determinado a cada síntoma, el resultado de la sumo total de nuestros síntomas no da un numero determinado seguan el cual podemos evaluar la gravedad de nuestros síntomas.
| Síntoma | puntaje |
| Cefalea(dolor de cabeza) | 1 |
| Nauseas o falta de apetito | 1 |
| Mareo | 1 |
| Insomnio | 2 |
| Cefalea resistente a analgésico | 2 |
| Vomito | 2 |
| Dificultad para respirar en reposo | 3 |
| Fatiga anormal | 3 |
| Ataxia o poca orina | 3 |
| 1 a 3 leve - 4 a 6 moderado – 7 o + severo | |
Mam leve/ moderado: Hidratar, detener ascenso y evitar esfuerzo. Descender si no mejora en 24 Horas.
Man severo: excluir ECA Hidratar, detener ascenso y evitar esfuerzo; descenso lo más rápido posible.
Ante la sospecha de un mam severo o un ECA o EPA se debe proceder al descenso inmediato.